La vida al comienzo, todo un laberinto

No encuentro la salida

Foto de Tom Barrett en Unsplash

Es oscuro,  ¡mucho!,  algunas veces puedo ver una chispa aquí y allá, y no más,  la penumbra me rodea siempre, el laberinto lo siento eterno y enredado,  no puedo encontrar la salida y todos mis amigos y amigas ya están afuera… me llaman y los oigo reír y alegrarse con el sol.

Yo no entiendo,  cogí algunos atajos poco conocidos,  cuando estábamos todos acá,  incluso algunos fueron más profundo y se metieron en la parte mas peligrosa del laberinto,  recuerdo oír sus gritos y desesperación.  No sabían que hacer, hasta que llegaron los papás y algunos sabios consejeros  y los ayudaron a encontrar otra vez un camino mas fácil para poder salir. 

En mi caso recibí ayuda,  pero nunca pude sacarle el máximo provecho,  cada vez que veía una salida, me encontraba frente  al sol, pero sin  ningún puente que cruzar. Podía ver a lo lejos la libertad,  los árboles frondosos , los ríos deslizándose entre las colinas suaves.  

Veía muchas personas disfrutando esa libertad. Y yo solo podía verlos por ese momento,  a la distancia…todavía metido en el entresijo del laberinto , había encontrado esa ventana pensando en que era la salida. Y solo puedo  ver. ¡Ahora deseo  con mas fuerza poder salir!.  Eso fue hace  varios años ya. No encuentro la salida,  ya estoy solo, las voces de antaño se apagaron.  Nadie me ayuda , solo yo puedo lograrlo.  ¡Y la fuerza se me acaba!.  Cada vez son mas lejanos los llamados para unirme a la gente que me quiere.  Cada vez el laberinto se vuelve mas oscuro y yo más débil,  mis ropas están rotas y extraño el contacto humano. Al principio nos encontrábamos mucho y nos ayudábamos , ahora no. Ya que ellos pudieron encontrar la salida. Algunos me esperaron todo lo que pudieron , pero la libertad que se les presentaba al frente pareciera un  jugo dorado de un gran plato después de pasar hambre por muchos años, no es fácil resistirse.    Yo me quedé atrás, no los culpo de haber seguido adelante, es parte de la dinámica , yo sigo atrás,  tocando las paredes húmedas y mohosas. No se pueden  escalar.  Raspo un poco de musgo y lo huelo con fuerza,  siento el olor de la tierra fértil,  es un pequeño atisbo de ella , el olor es lejano pero real!, lo recuerdo bien ya que en las tormentas de verano,  nos invadía ese olor  a tierra húmeda que se metía por la mezcla de paredes y esquinas revueltas.  Lo siento como un néctar , no sabe a nada, pero mi emoción si puede probar ese sabor. Imagino cosas bonitas y especiales, veo lugares lejanos e inexplorados , la imaginación vuela, hasta que el dolor de no poder hacerlo me invade y me deja postrado en el piso, invalido , con los puños apretados y soltando lagrimas saladas llenas de rabia. 

Creo que hubiera llenado un océano solo , por lo menos alguien lo hubiera cruzado para llegar a algún lado , hubiera servido de algo, acá me siento inútil , veo la lagrima caer en el piso húmedo y este  la recibe con indiferencia . Ya tiene miles de gotitas en su negra esencia. Le falta luz para poder vivir.  Solo pequeñas islas de musgo se  muestran en ese océano de tierra negra. Los pequeños insectos se pasean por entre el olas negras, parecen pequeños botes danzado , se les ve reunirse y pelear entre ellos , a veces parecen trirremes. Ellos tiene sus vidas en esta penumbra eterna, ¡yo no! , yo sigo perdido… donde esta la salida? Porqué no la veo? 

MAED

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